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Ventanas de Madera en Madrid

A la hora de remodelar o construir tu casa, la elección del tipo de ventanas es algo muy importante, son las que te proporcionarán luz natural, protección frente a los cambios climáticos, seguridad, ayudarán con la ventilación del hogar y además influirán directamente en la estética de tu vivienda.

La madera es un material orgánico y fibroso que se encuentra bajo la corteza de los árboles y que el hombre lleva utilizando hace muchos años. Es uno de los materiales constructivos más comunes que hoy en día sigue siendo vigente.

Se puede distinguir entre dos tipos de maderas; las maderas duras que son las que se obtienen de aquellos árboles los cuales su crecimiento es lento, como el nogal y fresno entre otros. La estética de este tipo de maderas es destacable, presentar variedad de colores y texturas, aunque su tratamiento es más complicado que otros tipos de madera. Todas estas características hacen que su coste sea elevado. Por otro lado están las maderas blandas, estas son las más utilizadas debido a su precio más económico. Por lo general son de tonos claros, las más comunes son de pino, ciprés y abeto. Son maderas muy abundantes debido a que son de árboles que tienden a crecer rápidamente, y son también mucho más fáciles de trabajar debido a su gran ductilidad.

Las ventajas principales que obtendremos al elegir las ventanas de madera son: su alta resistencia, su capacidad aislante tanto eléctrica, térmica como acústica, adaptabilidad, estanqueidad, facilidad para trabajar, belleza y calidez, fabricadas con un material natural y renovable. También beneficia nuestra salud, ya que este material natural transpira absorbiendo y expulsando la humedad ambiental, ayudando a prevenir enfermedades del aparato respiratorio, enfermedades óseas y alergias.

Existen diferentes tipos de ventanas según su apertura. Veamos algunas.

Fijas. Como su nombre lo aclara, estas ventanas no se abren, son generalmente las más económicas. No permiten ventilación pero ofrecen una gran conservación de energía y resistencia a una entrada forzada.

Guillotina. Compuesta por dos hojas, donde sólo la inferior es móvil con deslizamiento vertical. Permiten un flujo de aire libre y, como su sistema restringe la funcionalidad de la hoja superior, ayuda a mejorar el rendimiento térmico y la atenuación del ruido proveniente del exterior.

Abatibles. Este tipo de ventanas están compuestas por una o varias hojas, abriéndose solamente hacia un lado. Son cómodas, fáciles de limpiar y su mantenimiento es sencillo.

Basculante. Se trata de un tipo de ventana que se abre oscilando sobre un eje horizontal o vertical. Ofrece luminosidad, es fácil su limpieza, pero su desventaja es que ocupa más espacio al estar abierta.

Oscilobatiente. Tienen la característica de poder abrirse según dos ejes. Un eje vertical que es guiado por las bisagras tradicionales de las ventanas abatibles, y unas bisagras en la parte inferior que permiten la apertura mediante un eje horizontal, abriéndose por la parte superior.

Correderas. Ofrecen un sistema de desplazamiento lateral, se deslizan mediante guías unas sobre otras. Su ventaja principal radica en que no necesitan espacio para abrirse.

Como mencionamos anteriormente, la ventana está compuesta por una armazón de madera con cristales de una o varias hojas, las cuales se abren y se cierran permitiendo o no el paso de la luz y la ventilación. Por lo general dan al exterior pero también pueden ser para el interior, siendo la construcción aquí, más sencilla. Las ventanas de interior se utilizan por lo general en habitaciones, pasillos o caja escalera. Se emplean maderas blandas ya que al no estar expuestas al exterior se preservan de cualquier deterioro. Las de exterior, por su parte, son para fachada, cocina, patio, sanitarios, y galería. Se recomienda emplear maderas duras como roble o pino, ya que están en continuo contacto con la intemperie (humedad, lluvias y rayos de sol entre otras). En algunos casos encontraremos ventanas de madera que en su parte exterior están enchapadas con aluminio, lo cual las hacen más resistentes. Podemos afirmar también que este tipo de ventanas son muy ventajosas ya que son muy buenas para aislar los ruidos del exterior y a la vez mejora el aislamiento térmico. Para proteger a las ventanas de alguna eventualidad también se puede colocar contraventanas (especie de postigo), las cuales se colocan delante de la ventana. La construcción de estos no presenta dificultad.

Mantenimiento de la madera

Encontraremos que algunas maderas presentan protección natural frente a los agentes bióticos y organismos. El grado de protección dependerá de la especie de la madera y de la cantidad de resinas, aceites y taninos que contenga. Sin embargo, todas las maderas, sin excepción, se ven afectadas por el contacto constante con la humedad y la lluvia, agentes que deforman la madera, con el sol que la degrada y decolora, y los cambios bruscos de temperatura que causan la aparición de grietas. Debido a esto, cada madera necesitará recibir uno o varios tratamientos, dependiendo de su especie y resistencia a los elementos que estará expuesta.

Hoy en día existen variedades de tipos de protectores, barnices, aceites y pinturas. Dependiendo de la madera utilizada el período de mantenimiento será diferente. Dentro de los protectores especializados, el más común y sano para la madera es el tratamiento a poro abierto, es decir, el poro de la madera no es tapado, dejándola respirar. También existen tratamientos de tipo ecológico de igual calidad, y hasta superior.

Los tratamientos más comunes para la protección de la madera son: lasures, encargados de proteger a la madera de los rayos solares, hidrófugos, que atacan a la humedad y las filtraciones, fungicidas, ofrecen protección contra los hongos, ignífugos, encargados de retardar la llama y reducir la propagación y el humo, insecticidas, protegen contra los insectos, y los protectores de fondo, que evitan la aparición de grietas.

En resumen estas ventanas presentan considerables ventajas. La madera es un muy buen aislante térmico, acústico y eléctrico, es un material reciclable, biodegradable, natural y ecológico. Es un material atractivo y cálido, presentando una notable variedad de colores, veteados, brillos y acabados, que, combinados inteligentemente con el resto del hogar, nos permitirán conseguir una vivienda única. Elige la ventana más adecuada para ti y disfruta de tu hogar.

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